La 38 edición de Ertibil Bizkaia se puede visitar en Igorre hasta el 8 noviembre y el 10 se trasladará a Basauri

Ertibil Bizkaia 2020 es una muestra que recoge obras de 18 artistas emergentes y recorre cuatro municipios de Bizkaia.

La Casa de Cultura de Igorre es la segunda parada de esta exposición itinerante. La diputada de Euskera, Cultura y Deporte Lorea Bilbao explica que `hablar de ERTIBIL es hablar de talento, de Bizkaia, de Arte. es un proyecto consolidado que tiene como objetivo apoyar y promocionar a los artistas emergentes que desarrollan su labor creativa en Bizkaia.´

Es la Muestra Itinerante de Artes Visuales organizada por la Diputación Foral de Bizkaia que alcanza ya su 38 edición. En esta edición queda otra vez latente que hay talento en Bizkaia, con la participación de 113 artistas y 160 trabajos de todas las especialidades entre los cuales se han seleccionado los 18 que componen la exposición de este año.

Las personas artistas premiadas en ERTIBIL BIZKAIA 2020 son: primer premio Helena Goñi con su obra `Dos retratos de Gabe en el tren´; segundo premio Maite Leyun y su obra `Kitty&Co´ y en tercer lugar Daniel Llaria con `Be seen be safe´.

La Muestra Itinerante de Artes Visuales ERTIBIL BIZKAIA, inició su andadura en Sala Rekalde de Bilbao en agosto y ahora apura sus días en la Casa de Cultura de Igorre donde estará hasta el 8 de noviembre. Después la exposición recorrerá los municipios de Basauri (Ariz Dorrea) del 10 al 29 de noviembre, para finalizar en Lobiano Kultur Gunea de Ermua del 1 al 29 de diciembre.

1er premio
HELENA GOÑI (Getxo, 1990)
Dos retratos de Gabe en el tren, 2019
Estas dos imágenes fueron realizadas por Helena Goñi durante un viaje en solitario por Canadá, a donde se trasladó para reencontrase con el pasado que había dejado allí a lo largo de un año y medio durante su niñez. En un largo trayecto en tren de varios días entre Toronto y Edmonton, entabló relación con distintos viajeros, entre los que se encontraba Gabe, un joven de pelo verde que la cautivó debido a su tímido comportamiento y su enigmático carácter.

2º premio
MAITE LEYÚN ORRICO (Iruña-Pamplona, 1986)
Kitty&Co, 2019
Como resultado de un proyecto realizado en Taiwan, Kitty&Co propone una reflexión en torno a las diferencias de interpretación de los personajes de animación en la cultura popular asiática, donde se han instalado de manera definitiva en distintos estratos sociales y políticos, y la occidental, en la que aparecen ligados necesariamente al mundo lúdico y de la infancia.

3º premio
DANIEL LLARÍA (Logroño, 1985)
Be seen be safe, 2019
La combinación de las técnicas stop-motion y time-lapse a partir de tomas y planos múltiples, imágenes fragmentadas, movimientos y rotaciones de cámara, largos tiempos de exposición y una iluminación inestable, permiten a Daniel Llaría investigar, a medio camino entre la escultura y el vídeo y un resultado de continuidad visual interrumpida, sobre las relaciones entre espacio y tiempo y su representación en movimiento.

Asier Aguayo Cintora (Bilbao, 1997)
Figura en un espacio limitado
Tras el primer golpe de vista puramente plástico, se manifiesta una radical conciencia de la naturaleza trágica del individuo contemporáneo en el decorado seductor y estetizado que caracteriza a la sociedad contemporánea, una sugestiva estampa que evoca al universo definido por Francis Bacon durante la segunda mitad del siglo XX.

Raquel Asensi (Barakaldo, 1989)
Sacculus Plasticus, 2019
Las piezas de cerámica vidriada manifiestan, mediante la contraposición duromaleable, una plasticidad (real y perceptiva) y naturaleza refinada, y la referencia del título a las bolsas de plástico que caracterizan a la cultura de consumo, su particularidad en cuanto artefactos cotidianos que pierden la función práctica para convertirse en objetos cuyo único destino es su delectación plástica.

Nora Aurrekoetxea (Bilbao, 1989)
F.O.F.
A partir de la idea There is no love without a fall desarrollada por pensadores como Srecko Horvat o Slavok Zizek, Nora Aurrekoetxea aborda una reflexión entorno la importancia del lenguaje en la percepción de la experiencia del amor, cuya forma en inglés y francés incluye el concepto de fall in love/tomber amoreux.

Detrito (Bogotá, 1989)
La muela, 2020
En una clínica dental a una mujer le extrae un diente molar. A continuación, dicha pieza es aplicada, en un quirófano, en el ojo de un hombre. Mediante una estética jovial y un tratamiento personal y desenfadado cercano al collage -superposición de imágenes, ágiles apariciones y dinámicos movimientos de personajes, escalas antinaturales-, el cortometraje de animación La muela interpreta e ilustra visualmente la extraordinaria técnica quirúrgica conocida como osteo-odonto-queratoprótesis.

Guido Di Marzio (Pescara, 1990)
Crash, 2019
Crash forma parte de una serie titulada Antzinako, configurada mediante el reciclado de lienzos, marcos y materiales pictóricos encontrados y que a partir de la intervención del artista obtienen una nueva vida.

Jone Elorriaga Soto (Durango, 1993)
Meta Meta 2.0, 2020
Una gran bolsa de plástico transparente de envasar al vacío es inflada para acoger en su interior un armazón compuesto de placas de cristal; a su vez, una similar composición a ésta en hierro y cristal se sitúa, fuera de la bolsa, sobre la primera, de modo que la presión de aire interior sitúa a la pieza externa, con cierta inclinación, en uno de sus extremos y en equilibrio sostenido.

Nerea Garro (Bilbao, 1993)
Sin título, 2019
La inmersión en el universo submarino, tradicionalmente motivo de misterios y leyendas a lo largo de la historia en todas las civilizaciones, resulta en este caso un gozo para los sentidos y una desprejuiciada recreación en torno al cuerpo femenino.

Gómez Selva (San Pedro del Pinatar, Murcia, 1994)
Arras, 2020
Arras forma parte del proyecto Tora Tora Tora, desarrollado en torno a la idea de territorio y su representación subjetiva, y remite a los vínculos del artista con sus orígenes. Objetos de bronce de su casa materna en Murcia, hacia los que muestra una cercanía sentimental, se relacionan con elementos de su estudio para determinar, en una encrucijada entre la distancia geográfica, temporal y emocional, su identidad presente.

Ibon Landa Amutxategi (Vitoria-Gasteiz, 1994)
Iltzatu gabea, 2020
El método de trabajo de Ibon Landa consiste en añadir y restar elementos sobrantes de piezas iniciadas con anterioridad, en un constante diálogo entre formas y materiales que crean nuevas líneas de trabajo. Iltzatu gabea muestra una combinación de dibujos y transparencias sobre tabla, a su vez cubiertos por láminas de policarbonato.

Ibai Madariaga Sagastizabal & Miel Oyarzabal (Mallabia & Durango, 1994)
Todas las parejas, 2020
A pesar de no ser concebida como una pieza site-specific, la intervención de Ibai Madariaga y Miel Oyarzabal genera, a partir de un gesto simple y mínimos recursos, un significativo extrañamiento. Y es que, dependiendo del lugar en la que se monte -y en ese sentido se adecúa de manera formidable a la itinerancia del certamen-, la escultura -si se permite la expresión- se transforma en sí misma, y al mismo tiempo, modifica el espacio circundante para crear distintas escenografías con infinidad de implicaciones espaciales, conceptuales y artísticas, y una singular conjunción entre lo específico y lo genérico.

Amaia Molinet (Lodosa, 1988)
Éxtasis y conflicto
La preocupación por la incidencia de la acción de la humanidad sobre el planeta y el proceso de transformación y degradación de nuestro propio cuerpo es el principal leitmotiv de la investigación llevada a cabo durante los dos últimos años por la artista.

Rubén Pino (Bilbao, 1986)
Re-des-estructura, 2019
Dos pequeñas fotografías funcionan como testimonio de una intervención de Rubén Pino en una casa de Lisboa. Después de ver la fachada a diario durante una larga estancia en la capital portuguesa, el artista completó, durante un regreso posterior al mismo lugar, el patrón realizado en la zona donde faltaban algunos azulejos.

Nahia (Ermua, 1997)
Zauriak, 2020
Una sucesión y ordenación de objetos primarios, de estructura cubica y factura exigua entre el acabado industrial y la manufactura, hacen suyo el suelo, en una especie de minimalismo humanizado.

Alberto Eguiluz & Ander Sagastiberri Fernández (Bilbao, 1992 & 1988)
siete siete siete
Alberto Eguiluz, vestido con un mono blanco, golpea en varias ocasiones su bajo eléctrico contra el suelo y lo restriega contra los amplificadores. El largo punteo, fruto de la improvisación, tiene como objeto llegar a un proceso de liberación de energía que escapa a cualquier normatividad racional y musical. Por su parte, Ander Sagastiberri registra en varias tomas dicha acción performativa.

Ane Seijas Garzón (Amurrio, 1996)
El traidor, 2020
Una gran Instalación compuesta por una estructura de metal y hormigón sujeta dos fotografías en blanco y negro -cual lonas publicitarias- que reproducen sendas chaquetas apoyadas sobre una silla. Partiendo de la importante carga simbólica que subyace en la prenda de vestir, la propuesta de la artista posibilita distintos estratos de acercamiento, si bien el cambio de chaqueta es considerado en el ámbito popular como metáfora del traidor.