El Teatro Arriaga ofrece un concierto homenaje a la figura y música de Andrés Isasi, coincidiendo con el 130 aniversario de su nacimiento

El 28 de octubre de 1890 nacía en Bilbao Andrés Isasi. Pasado mañana miércoles, 28 de octubre, se cumplirán por tanto 130 años de su nacimiento y el Teatro Arriaga quiere dedicarle, precisamente coincidiendo con la efeméride de esa fecha, un concierto de homenaje a la figura y música de este brillante compositor y poeta.
Será una bonita velada que arrancará de la mano de la profesora de Musikene Mercedes Albaina, quien ofrecerá una explicación introductoria acerca del autor vasco bajo el título “Semblanza de Andrés Isasi. La creatividad multiforme”. Albaina es Titulada Superior en Música, además de Doctora en Ocio y desarrollo humano y Licenciada en Psicología; y contribuye a la divulgación de la Música a través de conferencias, escritos y proyectos didácticos.
Tras su intervención comenzará el concierto, que constará de dos partes. En la primera, la soprano Jone Martínez y la pianista Itxaso Sainz de la Maza interpretarán el Lieder-Album op.16 de Isasi (con textos de Heinrich Heine), una obra que data de 1913. Después, ocuparán el escenario del Arriaga el violinista Aitzol Iturriagagoitia y el pianista Enrique Bagaría para ofrecer al público la Sonata para violín y piano en fa menor OP.25, una composición de Isasi de 1917 que recoge influencias de música vasca así como de Strauss, uno de sus autores admirados.
Pinceladas sobre Isasi y su obra
Isasi murió en Getxo en 1940, cuando aún no había cumplido los cincuenta años de edad, aquejado de problemas cardio-respiratorios crónicos. Pese a ello, tuvo tiempo para convertirse en un creador sobresaliente y en uno de los más destacados sinfonistas de la música vasca; autor asimismo de numerosos Lieder y de abundante obra pianística, camerística y coral.
El conjunto de su producción puede dividirse en tres grandes etapas. Una primera de obras de adolescencia, de las que se ha conservado sólo una pequeña parte pero que muestra su elegante escritura. La segunda etapa sería su «ciclo germánico», arrancando en sus años de formación en Berlín y cuando compuso el grueso de su producción sinfónica. Y por último, sus años de casi retiro en Getxo, en los que si bien realizó aún trabajos orquestales, se centró más en la composición de piezas para piano y, ya en sus últimos años, Lieder para voz y piano, además de un breve repertorio de música religiosa, para coro a capella o acompañado de órgano.