Varios investigadores, liderados por científicos de AZTI, han logrado demostrar que el tamaño del plancton marino es clave para su dispersión y distribución global

En el estudio “Large-scale ocean connectivity and planktonic body size”, un equipo internacional de investigadores ha encontrado una relación inversa entre las escalas de dispersión de varios grupos de plancton y micro-necton y el tamaño de las mismas. Los grupos estudiados abarcan una amplia comunidad y tamaños, desde bacterias hasta pequeños peces meso-pelágicos, pasando por microalgas y zooplancton.

“Los océanos representan el mayor entorno contínuo en la tierra y, a largo plazo, todos los ecosistemas marinos están conectados entre sí por las corrientes oceánicas”, explica Ernesto Villarino, investigador de AZTI y primer autor del estudio. Sin embargo, señala, “la conectividad biológica o el intercambio de individuos a través de subpoblaciones separadas no es uniforme, ya que existen barreras para su dispersión. Conocer qué factores afectan la distribución de las diferentes especies que componen el plancton es esencial para saber cómo el cambio global afectará el funcionamiento del ecosistema marino.”

Los resultados del estudio, en el que, además de investigadores de AZTI han colaborado científicos de instituciones de España, Estados Unidos, Suecia, Reino Unido y Arabia Saudí, proporcionan evidencias que demuestran que la dispersión es más importante que los descriptores ambientales (como, por ejemplo, temperatura del mar y nutrientes) en la distribución de la diversidad del plancton global.
 
El segundo resultado indica que el tamaño del organismo planctónico es inversamente proporcional a su abundancia local y su escala de dispersión, es decir, que cuanto más grandes son los organismos planctónicos menor es la conexión entre las diferentes comunidades. Esto es debido a que las especies más pequeñas son más abundantes y las corrientes las dispersan más.

Los datos para el estudio se obtuvieron de la expedición de circunnavegación Malaspina 2010, que generó un inventario coherente y de alta resolución del ecosistema y la biodiversidad en el océano profundo. El estudio que ahora ve la luz es clave para entender cómo la biodiversidad marina se mantiene localmente y se estructura espacialmente.