Mejorar la respiración nasal y adelgazar facilita el tratamiento de la apnea del sueño

Jesús Antonio Hueto Prado, investigador del Departamento de Dermatología, Oftalmología y Otorrinolaringología de la UPV/EHU ha estudiado a personas con síndrome de apnea del sueño (SAHS) que siguen un tratamiento con CPAP, considerado estándar para los pacientes con apnea del sueño de grado moderado a severo.

En dicho tratamiento, una máquina expulsa aire a presión y se introduce en el paciente mediante una mascarilla, para así evitar el colapso de la vía aérea, característico de esta dolencia. Dado que la tolerancia al tratamiento es un factor determinante para garantizar la mejoría de los síntomas relacionados con este trastorno, el investigador ha estudiado los factores que pueden afectar a la presión necesaria en el tratamiento.

El síndrome de apnea del sueño es el más frecuente de los trastornos respiratorios que se producen durante el sueño. Las personas que lo sufren presentan paradas respiratorias por colapso de las vías aéreas superiores mientras duermen. Como consecuencia de dichas paradas, se producen disminuciones del nivel de oxígeno en la sangre, así como despertares, que hacen que el sueño no sea reparador. “Todo ello provoca que estas personas tengan somnolencias durante el día, lo que afecta al rendimiento en el trabajo, aumenta el riesgo de quedarse dormido mientras se conduce, etc.”, explica Hueto. También causa problemas en el aparato circulatorio, “porque favorece la hipertensión, e incluso aumenta la incidencia de infartos e ictus”, añade el investigador.

En los casos de apnea del sueño de grado moderado a severo, el tratamiento estándar que se aplica a los pacientes es la CPAP (presión positiva continua en la vía aérea), que consiste en introducir aire a presión, a través de una mascarilla, para evitar que se produzca el colapso de la vía aérea y que, por consiguiente, haya paradas respiratorias. “Dependiendo del grado de gravedad del síndrome, hay que introducir el aire a mayor o menor presión”, declara el investigador.

Uno de los factores que se menciona con frecuencia como potencial factor de riesgo para padecer apnea del sueño es la resistencia nasal. Cuanto mayor es dicha resistencia, más dificulta el paso del aire por la nariz, debido, principalmente, a desviaciones del tabique nasal, obstrucciones, rinitis crónicas y otras afecciones. Jesús Antonio Hueto investigó la posible existencia de una correlación significativa entre el nivel de resistencia nasal y la presión necesaria en el tratamiento con CPAP, así como entre dicha presión y otro tipo de características anatómicas, estudiando a dos grupos de pacientes: unos que utilizan la CPAP con presiones más bien altas, y otros que la utilizan con presiones más bien bajas.