La música no se toca pero se disfruta en directo

Alejandro Sanz, uno de los cantantes más internacionales en el panorama musical español de las últimas décadas, dio tres conciertos en Madrid y tocó dos noches consecutivas en Barcelona antes de aterrizar en Bilbao el pasado sábado 19 de septiembre.

 

El madrileño dedicó momentos entre canciones para hablar con el público y entre sus confesiones aseguró que “ver esto lleno para mí es un sueño” refiriéndose al sold out  que había conseguido en el Bilbao Arena situado en Miribilla.

Se escuchaba el murmullo de personas que se habían acercado desde distintos puntos de la geografía vasca y alrededores para poder disfrutar del repertorio de canciones que la Gira Sirope les tenía preparadas.

Entre esas canciones se encontraban las baladas más íntimas como “¿Lo ves?” en la que el cantante deleitó al público más exigente con su voz tocando, a su vez, las teclas del piano que llenaba el escenario. Y también se pudo disfrutar de las canciones que los asistentes corearon como el gran éxito “Corazón Partio” o “No es lo mismo”; además de los singles de su último álbum “Un zompie a la intemperie” y “A que no me dejas”.

La puesta en escena fue, probablemente, uno de los puntos fuertes de la noche. Un diamante formado por tubos de luz colgaba del centro del escenario y triángulos creados de la misma manera estaban suspendidos a su alrededor. Simulaban efectos visuales tan impresionantes como las olas del mar.

Sin duda alguna, Alejandro Sanz se fue pisando fuerte de Bilbao y dejó claro que la música no se toca pero se disfruta en directo en un reciento abarrotado de personas que gritaban sus canciones a la vez que una asombrosa banda marcaba el compás.

M. Emebe