FÚTBOL – Empate a nada en Cornellà-El Prat

Tras la noche de ensueño que vivió el Athletic este jueves en la Europa League en la que Aritz Aduriz logró cinco tantos frente al Genk, los rojiblancos visitaban al Espanyol preparados para lograr su próxima hazaña. Aunque a priori los de Ernesto Valverde eran superiores al equipo de la ciudad condal las estadísticas no acompañaban a los vascos, que llevaban nada más y nada menos que 18 años sin ganar en el feudo espanyolista. Para tratar de revertir esta racha el Txingurri alineó un once cargado de novedades.Watch Full Movie Online Streaming Online and Download

Por una parte, Kepa volvió a defender la meta bilbaína y varios de los jugadores menos habituales como Eraso, Vesga, Sabin Merino o Bóveda salieron de inicio en detrimento de los Raúl García, De Marcos o Laporte. El duelo fue plano, físico, sin demasiadas acciones de peligro y finalmente acabó con el reparto de puntos después de que ninguno de los dos conjuntos lograse perforar la meta contraria.
Los primeros 45 minutos a buen seguro no serán recordados como una oda al fútbol. Mientras que el Athletic parecía estar más interesado en defender su portería que en atacar la meta perica, el Espanyol que salió mejor plantado al césped aprovechó esta situación para tratar de adelantarse en el marcador, aunque ni Hernán Perez primero ni Gerard Moreno después fueron capaces de concretar sus oportunidades. De este modo, y a excepción de la lesión de Etxeita en el minuto 35 que obligó al central vizcaíno a abandonar el rectángulo de juego, la primera parte concluyó sin que los aficionados pudiesen deleitarse del buen fútbol que pretendían saborear.

Tras la reanudación, el Athletic pareció salir con ánimos renovados y con la intención de acercarse a la meta defendida por Diego López. Aunque este propósito tan solo duro unos pocos minutos y el partido entró de nuevo en un estado soporífero en el que el Espanyol retomó el control del juego pero sin ser capaz de crear acciones de peligro. Valverde introdujo en el campo a Raúl García y a Muniain con la intención de darle más mordiente a su equipo, pero ambos jugadores parecieron contagiarse del tipo de juego que estaba imperando en el campo y poco pudieron hacer para cambiar el devenir del encuentro.

Sergio Rodríguez