DEPORTE – El Athletic vuelve a sonreír

Como si de una pesadilla se tratase el Athletic regresaba a Andalucía tan solo tres días después de que el Sevilla le eliminase en el estadio Sánchez Pizjuán de los cuartos de final de la Europa League. Aunque para fortuna de los bilbaínos en esta ocasión el cuento iba a tener un final feliz.

Ernesto Valverde alineó un once con numerosas modificaciones respecto al partido del pasado jueves. Jugadores tan importantes para el cuadro rojiblanco como De Marcos, Beñat, Susaeta y Etxeita comenzaron el partido desde el banquillo y a ellos había que sumarle las dolorosas bajas de Laporte, Iñaki Williams y Aritz Aduriz.

Pero un león herido es un león más peligroso y de ello quedó constancia en Málaga. Borja Viguera con un disparo cruzado que se fue desviado, advertía a La Rosaleda de las intenciones con las que el Athletic había aterrizado en la Costa del Sol. No obstante, poco tardaron los locales en devolver el golpe. Juanpi Añor obligó a Gorka Iraizoz a realizar una magnífica intervención para evitar que el Málaga se adelantase en el marcador. Posteriormente, ambos conjuntos disfrutaron de ocasiones para inaugurar el marcador, pero tanto Charles por parte del cuadro local, como Iñigo Lekue por parte de los bilbaínos se toparon con los guardametas rivales.

193 centímetros, ese es el tamaño de Albentosa, defensor encargado de cubrir a Raúl García en las jugadas a balón parado. Pero Rulo, como le apodan cariñosamente sus compañeros es mucho Rulo incluso para alguien de esa estatura, y es que tras zafarse de su marca el 22 del Athletic envió el cuero al fondo de las mallas anotando un tanto que a la postre sería decisivo.

Pese a que aún quedaba por delante prácticamente todo el segundo el tiempo, el Málaga no fue capaz de igualar el encuentro, debido a las grandes intervenciones de Iraizoz por una parte y al excelente trabajo colectivo de todo el equipo rojiblanco por otra, que con la consecución de estos tres puntos se sitúa quinto en la tabla haciendo sonreír de nuevo a una afición que siempre estuvo orgulloso de los suyos.

Sergio Rodríguez